El síndrome de abstinencia del café
¿Uds. creían que el café era una droga blanda? Pues se equivocan. En realidad la cafeína es una sustancia bastante adictiva y cuyo síndrome de abstinencia puede ser considerablemente desagradable. En una revisión de 66 estudios sobre esta temática (Juliano y Griffiths, 2004), se hallaron 10 síntomas que cumplían los criterios de validez (bastante conservadores) establecidos por los autores, y otros 39 han sido observados pero se carece de evidencia suficiente para categorizarlos dentro del síndrome. Los 10 síntomas son: dolor de cabeza, disminución del estado de alerta, fatiga, disminución de la activación, humor deprimido, somnolencia, disminución de la satisfacción, dificultades de concentración, irritabilidad y obnubilación. Otros tres síntomas (síntomas gripales, náusea y dolor y rigidez muscular) también estarían incluidos usando criterios menos conservadores. Los síntomas ocurrirían unas 12-24 horas después de la última ingesta, con picos de intensidad tras 20-50 horas, y con una duración de unos 2 a 9 días. Evidentemente, la severidad de los síntomas dependerá de la cantidad diaria ingerida, pero se sabe que a partir de 100 mg/día (¡menos de una taza de café!) ya aparecen. La evitación de este síndrome
de abstinencia puede llevar a un mayor consumo, lo cual puede acabar convirtiéndose en una verdadera adicción. En otras palabras, cuando el proceso primario (o efecto producido por la droga) desaparece, tras la eliminación de la sustancia por el organismo (lo cual puede tardar de 4 a 6 horas), el proceso oponente (o efecto producido por el organismo para compensar el producido por la droga, y que va en la dirección opuesta) mantiene su efecto cierto tiempo produciendo la sintomatología antes descrita. Para eliminar esa sensación (fatiga, cansancio…) es posible que a uno se le ocurra tomarse otro café. Error. Esto puede degenerar en un patrón de consumo excesivo y por tanto en adicción. Tal adicción se denomina cafeinismo, y se considera que aparece con patrones de consumo de más de 600 mg/día.
Así que ya sabe: el café es una droga dura. Consúmalo con moderación.